Los Reales(Por Estepona)
 
 
El Entorno
PROVINCIA : Málaga LOCALIDAD DE REFERENCIA : Estepona
COMARCA: Costa del Sol Occidental SISTEMA MONTAÑOSO : Sierra Bermeja

COMENTARIO : El Paraje Natural de Los Reales se encuentra ubicado en la estructura montañosa de Sierra Bermeja, alineación que a lo largo de 35 kms. sirve de límite sur a la Serranía de Ronda. La práctica totalidad de la sierra está constituida por peridotitas, roca magmática de origen intrusivo que va a impregnar el paisaje con un peculiar tono rojizo. En el extremo suroccidental, el pico Los Reales con su forma de cono casi perfecto se va a erigir en la máxima altitud de la zona. En 1917, Domingo de Orueta lo definió del siguiente modo: “ Separado del Porrejón por el puerto de las Peñas Blancas, se eleva la majestuosa montaña llamada Reales de Genalguacil, masa colosal de rocas eruptivas cuya cúspide está 1449 metros sobre el mar, distando de éste tan sólo ocho kilómetros. Esta montaña, vista desde el mar, con sus sombrías cañadas cubiertas de pinos y el color pardo oscuro de sus laderas, es uno de los paisajes más dignos de admiración de toda la comarca”. En esta superficie se desarrollan hasta cincuenta especies vegetales de gran valor ecológico, siendo sin lugar a dudas el pinsapo su figura estelar. El Abies Pinsapo es una reliquia del pasado, una especie única en Europa, localizada exclusivamente en la Serranía de Ronda y en la Sierra de Grazalema. Este abeto fue descrito por primera vez para la ciencia por el suizo Edmundo Boissier en el macizo de Los Reales en su viaje por el sur de España en 1837. Por otra parte, la fauna aporta una gran biodiversidad. Se han podido observar más de 220 especies de aves, destacando las rapaces diurnas y nocturnas aunque no debemos olvidar la presencia del camaleón común, la nutria, el meloncillo el corzo y la cabra montés.

 
Croquis de Situación

 
La Ascensión
CARRETERA : MA-8301 (Antigua MA-557) VOLUMEN DE TRÁFICO : Conforme nos vamos alejando de Estepona, el tráfico va disminuyendo progresivamente hasta desaparecer casi por completo entre las Peñas Blancas y Los Reales.
ARCENES : No hay arcenes ciclables

FUENTES : Hay dos. La fuente de la Tejilla se encuentra situada a la derecha, en el kilómetro ocho y ubicación no es demasiado visible. La fuente del Arroyo Abrón está localizada a la izquierda, en el kilómetro doce aproximadamente.

PAVIMENTO : Carretera en magnífico estado hasta el puerto de las Peñas Blancas, con una anchura aproximada de seis metros y una buena señalización. A partir de ahí se produce un estrechamiento bastante ostensible del trazado y el asfalto empeora llegando a ser c SEÑALIZACIÓN : Hasta el puerto de las Peñas Blancas hay buena señalización vertical y horizontal. Desde ese punto y hasta finalizar la ruta, prácticamente desaparece.

COMENTARIO : La omnipresente masa rocosa del pico Los Reales, coloreada en rojo brillante, casi naranja, va a erigirse en testigo mudo del comienzo de nuestro periplo en el paseo marítimo de Estepona. Nada más comenzar a pedalear, su inquietante presencia va a provocar un cierto desasosiego en el estómago.¿ Hasta allá arriba tenemos que subir? Es el inevitable comentario que nos atrevemos a compartir. Vamos a intentar alcanzar los dominios del coloso y tenemos la sensación de que éste nos espera desafiante. Inmediatamente se va a producir el comienzo de las hostilidades ya que la pendiente comienza a inclinarse en las mismas calles de la localidad. Son rampas suaves que facilitan un progresivo aumento del ritmo cardíaco y del tono muscular de nuestras sufridas piernas.
Tras abandonar el núcleo urbano y una vez que hemos pasado por encima de la autopista A-7 el panorama cambia radicalmente ya que un duro repecho va a poner a prueba nuestra capacidad cardio-respiratoria. A esta primera dificultad le va a seguir una sucesión de duras rampas seguidas de pequeños descansillos hasta el kilómetro 4,5 aproximadamente en el que se corona un primer collado desde el que son visibles las míticas columnas de Hércules, el Peñón de Gibraltar y el monte Yebel Muza, los guardianes del Estrecho. Su presencia, que indicaba el fin del mundo conocido para los marinos, dio origen a la leyenda “Non Plus Ultra”, es decir no más allá, ya que traspasar esos límites suponía entrar en el reino del caos y las tinieblas. Tras superar una segunda tachuela afrontaremos un corto pero agradecido descanso que nos va a dejar frente a una curva de herradura en la que se inicia un extenuante tramo de cerca de un kilómetro, con quinientos metros a casi el 12% de pendiente media en la que vamos a estar tentados de seguir las recomendaciones de la leyenda y no continuar más allá. Aquí, el paisaje todavía conserva las huellas de lo pavorosos incendios que hace unos años devastaron la zona, aunque el pinar de repoblación intenta cubrir con un manto verde las cicatrices del desastre ecológico. A continuación la pendiente se estabiliza en torno al 7% durante unos ocho kilómetros hasta alcanzar tras una magnífica curva de herradura a izquierdas el puerto de las Peñas Blancas, aunque de vez en cuando algunas rampas de mayor dureza van a romper la monotonía de nuestro cadencioso pero seguro pedaleo. Si continuamos por la MA - 8301 nos adentraremos en la pintoresca comarca de la Serranía de Ronda a través del Valle del río Genal. También podemos continuar al frente por la carretera MA – 8302 que nos conduce a Genalguacil, pero sólo está asfaltada hasta un coqueto hotel rural que hay unos kilómetros adelante. Nuestro objetivo es alcanzar los dominios del gigante y a fe que lo vamos a conseguir. Así es que tomaremos el camino de la izquierda, algo más angosto que el resto y en peor estado. Son algo más de cuatro kilómetros los que tendremos que superar hasta llegar a una explanada que sirve de mirador desde el que podemos apreciar gran parte de la Costa del Sol Occidental. Se trata de un espectacular tramo que recorreremos entre pinos a los que se une en menor medida el pinsapo. Una sucesión de hasta seis curvas de herradura van a servir de ayuda para superar estos duros kilómetros en los que la pendiente va aumentando progresivamente hasta situarse por encima del ocho por ciento en su parte final, no sin antes haber superado cuestas por encima del diez por ciento. Hasta aquí debería bastarnos pero, si queremos alcanzar la gloria, todavía nos queda el reto de superar el terrible kilómetro y medio que nos separa del fin de la carretera. Esta vez al inevitable esfuerzo agonístico a realizar para superar una pendiente media por encima del diez por ciento hay que añadirle unas buenas dosis de equilibrio y dominio de la bicicleta ya que tendremos que desplazarnos por zonas en los que el pavimento ha desaparecido debido a la acción de los agente meteorológicos. 

 
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